El estudiante autónomo y autorregulado


EL ESTUDIANTE AUTÓNOMO Y AUTORREGULADO

     El aprendizaje autónomo se ha posicionado como un tema muy importante dentro  del contexto de la educación superior. Sin embargo, ¿Sabemos lo que en realidad significa? En muchas ocasiones el concepto de la autonomía en el aprendizaje  suele ser relacionado con el autodidactismo, no obstante, son situaciones distintas que no deben ser confundidas. El aprendizaje autónomo  hace referencia a las capacidades que posee un individuo para gestionar conscientemente su proceso de adquisición de conocimientos, esto mediante el uso de estrategias proporcionadas por un facilitador.

     En este sentido, Manrique (2004)  ha resumido un conjunto de estrategias que son consideradas indispensables para el desarrollo del aprendizaje autónomo. De las cuales se pueden mencionar las estrategias afectivo-motivacionales, que involucran la conciencia, la motivación y la confianza; las estrategias de planificación propia,  relacionadas a la formulación de un plan de estudio; las estrategias de auto-regulación, orientadas a la toma de decisiones; y las estrategias de auto-evaluación, orientadas a la evaluación del proceso.

     Del mismo modo, este autor muestra las dimensiones del aprendizaje, en las cuales se presenta el progreso que un estudiante universitario debe experimentar al poner en práctica las estrategias. Dichas dimensiones exponen el proceso desde las perspectivas de aprendiz a experto; de un dominio técnico a un uso estratégico de los procedimientos; de una regulación externa hacia la autorregulación en los procesos; y de la interiorización a la exteriorización de los procesos seguidos antes, durante y después del aprendizaje.

     Conviene subrayar que las estrategias y las dimensiones del aprendizaje tienen como objetivo que el alumno desarrolle capacidades que le permitan motivarse, planificarse, autorregularse, autoevaluarse,  y desarrollar a su vez habilidades comunicativas y sociales.

     Por su parte, Margalef y Pareja (2007) consideran tres dimensiones dentro del aprendizaje, las cuales se basan en la concepción de la autonomía en el aprendizaje, el intercambio de roles y la interacción entre el profesor y alumno y la puesta en práctica. En primer lugar, nos mencionan las creencias y conceptos del aprendizaje autónomo, donde se explica que cada individuo tiene una concepción distinta de la autonomía, y que la idea de libertad podría causarle al alumno problemas en el desarrollo de sus actividades. En segundo lugar, se presenta el intercambio de roles, pues cuando se habla de autonomía el alumno es quien gestiona, dirige, controla y regula su propio aprendizaje. De esta forma, el maestro simplemente será un facilitador o guía durante el proceso. Por último, los autores se refieren a la dimensión de las prácticas educativas y entornos de aprendizaje autónomo, que como su nombre lo indica, consiste en llevar a la práctica lo aprendido.

     Igualmente se nos habla de la dependencia existente entre el aprendizaje auto-dirigido y el necesario uso de metodologías de enseñanzas, cuya relación nos beneficia como estudiantes, puesto que fomenta el pensamiento crítico y analítico, así como también la creatividad.

    En definitiva, la autonomía es una capacidad que nos permite gestionar nuestro aprendizaje. También se podría definir como un proceso, esto debido a que se siguen una secuencia de pasos para lograr el óptimo desarrollo de esta facultad. Dicho proceso se vale de estrategias, métodos y dimensiones para lograr el objetivo de aprender a aprender. Se debe resaltar que durante el proceso es imprescindible la presencia de un maestro facilitador, quien cumplirá el rol de guía e  igualmente enseñará al estudiante universitario a ser consciente, autónomo y partícipe de su aprendizaje.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Plataforma Mil Aulas

Sistematización del aprendizaje autónomo

Estrategias para la autogestión del aprendizaje