Autoconocimiento y autoestima


Autoconocimiento y autoestima

El autoconocimiento es una capacidad que nos permite saber quién somos y cómo somos. Es toda la información, como características y cualidades propias, que visualizamos y evaluamos de nosotros como individuos, y da lugar a un autoconcepto. En otras palabras, se refiere al conocimiento que tenemos de nosotros mismos sobre nuestras cualidades sean buenas o malas.

La primera percepción que tenemos de nosotros mismos viene dada por las apreciaciones que muestran nuestros familiares, pues la imagen que obtenemos de nosotros se forma desde que nacemos por medio de la interacción con ellos.
Cuando una persona posee un bajo conocimiento de sí mismo se siente inseguro de su apariencia física, busca obtener aprobación o la aceptación de su entorno, se siente víctima, no logran expresar sus sentimientos, da un excesivo o muy poco interés por la ropa y accesorios.

Por otra parte, las personas con un alto autoconocimiento tienen confianza en sí mismos y en sus capacidades, no tienen temor a estar solos o a las críticas, asumen la responsabilidad de sus actos, se sienten bien ante los cambios.

De nuestro autoconocimiento surge la autoestima. Esta hace referencia al valor que le damos a nuestro ser, personalidad, rasgos físicos, mentales y espirituales, y determina la forma en que percibimos nuestras vidas. Una persona con autoestima alta será proactiva y tendrá un rendimiento mayor junto con una forma de actuar agradable. En cambio, un individuo con autoestima baja no sentirá confianza en sí mismo y se mostrará poco cooperador y responsable.

La autoestima es entonces, la apreciación o el valor que nos damos como individuos integrales, la forma en que nos vemos a nosotros mismos y una medida equilibrada de nuestro valor como seres humanos. Esta se forma a partir del autoconocimiento y las expectativas.

Los componentes de la autoestima son del tipo cognitivo, afectivo y conductual. El componente cognitivo se refiere al concepto general que posee un individuo de sí mismo. El componente afectivo implica la forma en que la persona se siente en referencia al concepto que tiene de sí. Por último el componente conductual, que hace referencia a la forma en que la persona actúa o expresa sus sentimientos y pensamientos.

La importancia de la autoestima radica en que esta condiciona en muchos sentidos el comportamiento y capacidades de un individuo. Las personas con buena autoestima tienen mayores ganas de aprender, mayor capacidad para afrontar dificultades, asumen riesgos, son autónomas y se relacionan mejor con su entorno.

Una buena autoestima se traduce en que la persona actúa con confianza, independencia, afronta nuevos retos, piensa en positivo, siente orgullo de sus logros y está a gusto consigo mismo.

En cambio una baja autoestima se traduce en que la persona se siente inconforme, frustrada, triste, suelen estar a la defensiva, no tiene buenos pensamientos de sí misma, evita mostrarse tal y como es, se esconde o huye de situaciones en las que deba dar la cara.
La autoestima está influenciada en gran medida por nuestro entorno como la familia, los grupos sociales, la sociedad y los paradigmas, lo cual condiciona la personalidad de cada individuo.

La familia puede influir de forma positiva o negativa en nuestra autoestima. Influye negativamente cuando hay familiares que humillan y desprecian o maltratan emocional y físicamente. Influye positivamente cuando los familiares apoyan, incentivan y se sienten orgullosos de los logros de sus hijos, promueven la libertad para un desarrollo autónomo y crítico, siembran el respeto hacia las normas, la convivencia sana y pacífica.

Por su parte, la sociedad condiciona nuestra personalidad  según factores como las costumbres, tradiciones, la cultura y las normas de comportamiento. Esto en algunas situaciones puede causar incongruencias, como por ejemplo que una persona se sienta socialmente realizada por su estatus, sin embargo, internamente como individuo, se sienta vacía.

Un plan de mejoramiento de la autoestima tiene como objetivo mostrar estrategias que nos permitan desarrollar o mejorar nuestra autoestima en distintos contextos. Este plan tendrá un efecto eficaz cuando se empleen la mayor cantidad de estrategias en un tiempo determinado, se pongan en práctica los consejos, se busque una persona de apoyo y se realice durante un tiempo prolongado.

Podemos mencionar cuatro tipos de estrategias para el mejoramiento de la autoestima: las estrategias de pensamiento, las estrategias de relación, las estrategias de acción y las estrategias de mantenimiento.

  • §Las estrategias de pensamiento suponen que nuestros pensamientos influyen poderosamente en nuestro estado de ánimo, por lo que debemos manejarlos positivamente.
  • § Las estrategias de relación consisten en el mejoramiento de nuestras relaciones con el entorno.
  • §Las estrategias de acción se basan en que cada actividad positiva realizada nutre nuestra autoestima.
  • §Las estrategias de mantenimiento hacen referencia a que debemos mantener siempre pensamientos, relaciones y acciones positivas, además de siempre tener trazados objetivos claros y concretos.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Plataforma Mil Aulas

Sistematización del aprendizaje autónomo

Estrategias para la autogestión del aprendizaje